viernes, 3 de diciembre de 2010

Motos de película: años 60 y 70

La aparición de motocicletas en las películas, en conjunto, es relativamente escasa y mayoritariamente testimonial. Suele estar motivada, además, por la intención de utilizar el tópico que asocia la práctica del motociclismo (o al simple hecho de conducir una motocicleta) a una personalidad rebelde y librepensadora del motociclista; lo cual no es necesariamente negativo, pero sin duda se trata de una pobre simplificación.
Sin embargo no son pocos los títulos en los que aparecen, y en esta y próximas entradas vamos a hacer un pequeño repaso cronológico de la aparición de motocicletas en la cinematografía, ya sea en breves pero significativas intervenciones, o en películas en las que las motos juegan un papel fundamental.


The Great Escape (1962)
"La Gran Evasión", como se tradujo el título de esta película bélica, contiene una de las mejores y más famosas escenas de motocilismo cinematográfico, cuando el personaje interpretado por Steve McQueen se hace con una Triumph (aunque no hemos podido determinar si se trata del modelo Speed Twin, o más probablemente de una TT Special 650), con la que intentará saltar la alambrada que le separa de la libertad en la frontera suiza.
La cual, por cierto, es un error consciente de la película, dado que por razones de seguridad, maniobrabilidad y durabilidad, se optó por este modelo en lugar de por una de las pesadas BMW R75, la motocicleta con sidecar por antonomasia, que asociamos al periodo de la segunda guerra mundial. A la Triumph se le cambió, entre otras cosas, el sillín y otros elementos que pudieran identificarla demasiado fácilmente.

The Glory Stompers (1968)
Esta es una película de la cual no tenía referencias previas, y que he descubierto en el curso de la elaboración de estas entradas; por ello creo que lo mejor es dejaros con el enlace a su ficha en filmaffinity, y la crítica realizada por tiznao.
Y su tráiler original, por supuesto.

Easy Rider (1969)
Es muy posible que el tópico del que hablaba en la introducción que asocia motos y rebeldía, ya existiera en el subconsciente colectivo y cinematográfico cuando se proyectó esta película; pero sin duda Easy Rider lo fortaleció y lo instaló indeleblemente en las mentes de toda una generación, y quién sabe si en la de generaciones posteriores.
Peter Fonda y Dennis Hopper recorren, a lomos de sus choppers, las carreteras de unos EE.UU. instalados en plena era hippy, con sus melenas mecidas por el viento como estandarte de la libertad personal más genuina, al son de "Born to be wild" de SteppenWolf.
Unos títulos de crédito iniciales absolutamente mágicos; a las pruebas me remito:
De la secuencia final del film, aunque en ella concurran circunstancias excepcionales, me permito extraer la moraleja de que, por muy rebelde que uno sea, se sienta, o pretenda ser, a lomos de una motocicleta más vale, como muy mínimo, calzarse el casco; porque tal como se dice, los motociclistas se dividen entre los que se han caído y los que se van a caer.




On Any Sunday (1971)
También navegando por filmaffinity, pero hace ya tiempo en esta ocasión, descubrí la existencia de este documental, traducido en español como Prueba 1 (por inextricables razones), que resulta ser una auténtica joya en su género, de la que no pude evitar hacer mi propia (y algo florida) crítica en la página. Lo cual me pareció justificado en su momento, dado que la propia cinta se deja llevar por la sensiblería en más de una ocasión, tal como demuestra el vídeo a continuación.

No os resultará difícil verla, dado que está colgada a tramos en youtube y también corre a lomos de una mula; así que vedla cuando tengáis un rato, y ya me contaréis si estaba equivocado en mis apreciaciones.



Y atención, porque su secuela, más de 40 años después, ¡está a punto de estrenarse!:




Escape to Athena (1979)
Si os decepcionó saber que la moto utilizada en "La Gran Evasión" era anacrónica, podéis resarciros con el vídeo a continuación, cuya acción se desarrolla por las estrechas calles de un pueblecito griego, en el marco de la Segunda Guerra Mundial, por donde una moto con sidecar se las ve y se las desea para no quedar encajada en algún callejón.
Impresionante trabajo de los especialistas, no sólo de los conductores sino también de los peatones, para una secuencia donde se muestran unas cuantas maniobras ciertamente arriesgadas sin trampa ni cartón.


Mad Max (1979)
Mel Gibson tiene sus más y sus menos con una banda de motoristas, en esta especie de western futurista punk con olor a gasolina, que con el paso del tiempo se ha convertido en un film de culto.



Hay varias escenas entre las que escoger, pero en todas queda claro que el coche del loco Max tenía que estar muy trucado para plantar cara a las motos que aparecen. Y en cualquier caso apuesto a que, si la acción se hubiera desarrollado en las sinuosas carreteras de los Pirineos o de los Alpes y no en las infinitas llanuras australianas, no habría tenido ninguna oportunidad.


En cuanto a los modelos que aparecen, predominan las Kawasaki de la época: KH250, KZ 1000, Z900 y Z1000.
También aparece una custom con sidecar y decorada en rojo, que podría estar basada en la Honda CB 750 Four.

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