En nuestra particular jornada de domingo en Sitges nos hemos zampado del tirón tres películas en el Auditori, la sala principal en el Hotel Meliá Sitges; y apenas hemos podido engullir una hamburguesa en cuatro bocados, con el tiempo justo de entrar en la sala para buscar a tientas un asiento libre en la última fila. Pequeñas miserias que nos pasan en nuestro festival de cine favorito. Pero como diría mi padre: "sarna con gusto no pica".
¿Quieren saber si mereció la pena? Sigan leyendo.
